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El colectivo siembra somos tú y yo, bueno tal vez tú no, pero nosotros si. Somos un colectivo de estudiantes que compartimos posturas semejantes y que decidimos organizarnos para sembrar nuestras ideas y utilizar las armas que nos da la educación para tratar de contrarrestar el azote que el capitalismo representa para la humanidad.

viernes, marzo 23, 2007

¡ Ya esta a la venta A Desalambrar 2 !

A Desalambrar es una publicación del Colectivo Siembra, su título es un llamado a romper con las barreras que dividen a los pueblos y a los seres humanos, las cuales se basan en la explotación de unos a otros. Esta publicación es producto de la necesidad de manifestar nuestra opinión e ideas sobre lo que creemos importante e interesante en la realidad en la que vivimos, dicho sea de paso, ésta nos muestra un panorama desalentador: está bien jodido. Pero nosotros pensamos que no es excusa para no luchar por causas justas y por un futuro mejor. Sabemos que la juventud es apática y por eso con este trabajo tratamos de sacar a este tren de los rieles de la enajenación y el consumismo y de esta forma, dejar de anteponer intereses económicos para hacer hincapié en la naturaleza humana.

Te preguntaras, ¿Qué es el colectivo siembra? El colectivo siembra somos tú y yo, bueno tal vez tú no, pero nosotros si. Somos un colectivo de estudiantes de la Prepa 6 (tal vez nos has comprado cosas en la mañana pero no te diste cuenta) que compartimos posturas semejantes y que decidimos organizarnos para sembrar nuestras ideas y utilizar las armas que nos da la educación para tratar de contrarrestar el azote que el capitalismo representa para la humanidad; porque estamos hartos del individualismo a ultranza, de que haya campesinos sin tierra, trabajadores sin empleo, jóvenes sin educación y sobre todo, que haya personas que no pueden cubrir sus necesidades básicas para sobrevivir.

¡A Desalambrar! grita el campesino

¡A Desalambrar! grita el obrero.

¡A Desalambrar! gritan los miserables del mundo.

¡A Desalambrar! gritamos nosotros para que ¡A Desalambrar! griten ustedes.




Te invitamos a colaborar con esta publicación, puedes mandar tus textos, fotos, dibujos o lo que se te ocurra a: supergaso@hotmail.com o policeonmyback@gmail.com

lunes, marzo 19, 2007

Sembrando

Por: Ricardo Flores Magón

Yo me imagino las satisfacciones y las angustias del sembrador. ¡Cuántas emociones debe sentir el hombre que pone el grano en la tierra! He aquí un yermo; pero el sembrador viene y remueve la tierra, la rebana, desmenuza los toscos terrones, la peina, echa el grano y riega. Luego, ¡a esperar! Mas no consiste esa espera en cruzarse de brazos: hay que luchar; hay que luchar contra las aves que bajan a comerse el grano, contra los animales que se alimentan de las plantitas tiernas, contra el frío o la acequia que amenaza desbordarse, contra el yerbajo que se extiende y va a sepultar la siembra. ¡Con qué emoción aguarda cada nuevo día, esperando ver las puntitas verdes de las plantas saliendo de la tierra negra! Por fin aparecen, y entonces levanta angustiado la vista al cielo; sabe leer en las nubes el tiempo que va a haber; la dirección con que sopla el viento, tiene, igualmente, grande importancia. Viendo las nubes, reconociendo el viento, se le ve palidecer o iluminarse su rostro, según se deduce de la apariencia del medio, bueno o mal tiempo.

Empero, estas torturas nada son comparándolas con las que sufre el sembrador de ideales. La tierra recibe con cariño. El cerebro de las masas humanas rehusa recibir los ideales que en él pone el sembrador. La mala yerba, las malezas representadas por los ideales viejos, por las preocupaciones, las tradiciones, los prejuicios, han arraigado tanto, han profundizado sus raíces de tal modo y se han entremezclado a tal grado, que no es fácil extirparlas sin resistencia, sin hacer sufrir al paciente. El sembrador de ideales echa el grano; pero las malezas son tan espesas y proyectan sombras tan densas, que la mayor parte de las veces no germina; y si, a pesar de las resistencias, la simiente-ideal está dotada de tal vitalidad, de tan vigorosa potencia, que logra hacer salir el brote, crece éste débil, enfermizo, por que todos los jugos los aprovechan las malezas viejas y es por esto por lo que con tanto trabajo logran enraizar las ideas nuevas.

El miedo a lo desconocido entra con mucho en la resistencia que el cerebro de las masas ofrece a los ideales nuevos. La cobardía del rebaño queda perfectamente expresada en la frase que anda en boca de todos los taimados “Vale más malo por conocido que bueno por conocer”. Son amargos los frutos de las viejas ideas: sin embargo, la imbecilidad o cobardía de las masas los prefieren mejor que entregarse al cultivo de nuevos y sanos ideales.

El sembrador de ideales tiene que luchar contra la masa, que es conservadora; contra las instituciones, que son conservadoras igualmente; y solo, en medio del ir y venir del rebaño que no lo entiende, marcha por el mundo no esperando por recompensa más que el bofetón de los estultos, el calabozo de los tiranos y el cadalso en cualquier momento. Pero mientras va sembrando, sembrando, sembrando, el sembrador de ideales que llega va sembrando, sembrando, sembrando…

(De “Regeneración,” 5 de Noviembre de 1910)

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